jueves, 21 de agosto de 2014

Me tardé exactamente once días

en limpiar la cueva
en ordenar mis libros
en sacar la basura
en regar las plantas
en sentir nuevamente apetito
en cantar canciones errantes
en estar de paso en otras estrellas
en beber cerveza con desconocidos
en prender incienso y fuego
en dejarte una ofrenda de maíz
en lavar la ropa
en sentirme mal por llegar tarde al trabajo
en hablar de ti entre bromas
en asumir que no estás
en atender nuestro acuerdo

de buscar el sol en cada paso...

pero no te equivoques,
hasta entonces

sé muy bien en dónde te dejé



lunes, 18 de agosto de 2014

40. Hsieh / Liberation

A Thunderous Cloudburst shatters the oppressive humidity:
The Superior Person knows the release in forgiveness, pardoning the faults of others and dealing gently with those who sin against him.

It pays to accept things as they are for now.
If there is nothing else to be gained, a return brings good fortune.
If there is something yet to be gained, act on it at once.
--

The relief you experience here is not your own personal pardon, but the release of others from your rigid expectations.
Like a hot air balloon, you will rise to new heights as you cast the heavy sandbags of resentments and restrictions away from you.
Feel the lightness of being that results from forgiving others and accepting them as they are.
Free yourself of the endless vigil of policing the behavior of others.
See them for who they are, not what they can or can't do for you.

I CHING. 

En tus brazos

PRELUDIO

Estuve pensando un pelín sobre nosotros por la mañana. Es como dibujar en horizontes cotidianos YA NO IMPORTA, es como anotar esto siempre sobre el vaho.

¡Y qué va! Vigilar mensajes y publicaciones es un deporte extremo. Eso, hoy por la mañana estuve pensando en el extraño de los ojos grandes.

No es que deba afirmar que gracias a ti o como consecuencia de ti ahora soy más, menos, esto o aquello. Soy muy consciente que los cambios tan valiosos y genuinos que se pueden generar en el interior del ser no forman parte de la dialéctica. No son acciones-reacciones puras, más bien llevan su tiempo, pero por ninguna cosa "dependen" de un interlocutor, ni son su responsabilidad, ni su logro.

Pero hay testigos de uno y eso es diferente. Hay personas que presencian los cambios más significativos de nuestro caminar por el mundo y sobre ti pienso que fuiste quien me acompañó en procesos de reconstrucción y descubrimiento.

En procesos de autogestión también. Quizá estos "cambios" no son los grandes cambios, pero a mí me gustaría dejar claro en este blog que los últimos doce meses son reflejo de saltos cuánticos y cambios internos incuestionables, que poco a poco me han permitido un mejor entendimiento de mi persona. Estos cambios tienen que ver con hacerme más valiente, más segura de mí, etcétera.

Por eso digo que estos cambios no sucedieron por ti, sino en presencia (remota o directa) de ti.


EN TUS BRAZOS

Compañero, en tus brazos la verdad me escupió en la cara, más de una vez sin duda, al principio. Y tuve que crecer, arreglármelas con la ausencia de los que partieron y en presencia de los que perduraron ante mis negativas y soledades de selva.

En tus brazos la milpa de adentro creció, no sin antes tener que deslindarme la tierra del cuerpo y morir con el otoño.

Luego vino el tiempo decembrino, ese tiempo de pensar que perdernos en el intento valdría tanto la pena como el azar. El azar que llama a la puerta un día y te pregunta ¿quieres volar o quieres que tu trasero siga calentando la banca? Fueron las lunas de diciembre para querernos, sin preocuparnos demasiado por el futuro. El tiempo de la incertidumbre real.

Uno siente en este tiempo que debe elegir, que es imposible que dos cosas tan distintas ocupen el mismo espacio en nuestra mente y corazón. En tus brazos fue tiempo de bríos, de rejuvenecer y descansar con el frío. De encontrarnos en el monte  y ¿sabes?

-Reconocernos.

En tus brazos me hice más rebelde, un aire de ligera anarquía me sopló la cara. Dejé ir los años y su peso doloroso. Me viste tomar ese tren sin regreso posible.

Y nuestros cuerpos anunciaron las lluvias como el gran inicio de los ciclos agrícolas que morirán mil veces para volver a nacer en otras ternuras y amaneceres perdidos.

En tus brazos, y no extenderé más mi lista de cursilerías, me hice más compañera y el deber llamó a nuestra puerta, mientras yo le di la cara con la sonrisa más hermosa que me recuerde jamás.


AHORA

Platico en mi cabeza conmigo y contigo sin que estés aquí. Te extrañamos. Pensamos que tu locura es siniestra y la abrazamos a corazón batiente sin tamizarla por el filtro de la absurda razón moralizante...

Hoy por la mañana repasé un año mágico, total, chingón, generoso. Etcétera. Y fue sorprendente saber que no tengo pendiente ningún drama por esta tragedia de verte partir, y aunque la tuviera, mis pasos ya no recuerdan cómo volver.

Me siento un poco más libre. Gracias por eso.

¿Y qué canción bailaremos?

Cumbia, faltaba más!





miércoles, 13 de agosto de 2014

Soñé que me llevaba la guerrilla

O  a lo mejor eran las autodefensas. 

El sueño empezó de la siguiente manera:

Compartía una fiesta de lo familiar en algún punto del Estado de México, estaba con mi papá y algunos tíos. Había mucha gente, eran vecinos de la zona. Las caras de los vecinos guardaban rabia y estoy segura que también demostraban ignorancia de años, necesidad de años. En su mayoría estos vecinos eran muy morenos y fornidos, recuerdo que uno de ellos tenía gorra y usaba una camisa percudida. 

Entonces este hombre quería revisarme la mochila, no sé si se trataba de algún tipo de operativo y yo quería quejarme del mal ambiente que se respiraba en ese antro tipo News Divine. Me revisaban la mochila, encontraban una trompeta de metal en mis pertenencias. Me retenían. 

Hasta ese momento cobraba conciencia que quizá estos señores eran en verdad halcones y todo se transformaba de pronto. Veía pasar varios granaderos y terminaba por estar abordo de un microbús muy viejo que viajaba todavía más a la periferia de la ciudad.

El transporte iba lidereado por el hombre de la gorra y la camisa percudida, entonces también había algunas mujeres por primera vez en la escena, aunque yo ignoraba que se trataba de un sueño.

Mataban a una compañera, la que iba sentada a mi costado. O quizá sólo la hacían dormir profundamente con una aguja atravesada en la boca. Entonces el líder me miraba mientras sujetaba una aguja en la mano. Creí que moriría ahí mismo, como sucedió con la compañera. 

Me apuntaban con la aguja y haciendo uso de todo el valor que era capaz, yo extendía el brazo para recibir el pinchazo letal. Pero sólo me tomaban una muestra de sangre.

El grupo que comandaba la operación explicaba a los rehenes del camión que se trataba de llamar la atención de las autoridades. Era un secuestro que además involucraba la prueba de armas bioquímicas.

Llegábamos a un lugar más árido aún, todavía parecía el Estado de México, estaba absolutamente incomunicada. En la casa de seguridad estaban compañeros y compañeras rehenes. Nos daban un papel impreso con algunos tuits de las únicas personas que tenían noción de los eventos en las redes sociales. Yo distinguía el avatar de pulga y eso me daba el ligero alivio que tal vez todavía tendría oportunidad de conservar el pellejo a salvo.

Lo demás se trataba de esperar. Los rehenes y comando permanecíamos en un plantón en la calle, ignoro si formaba parte de la protesta.

En algún momento nos daban instrucción se abordar nuevamente el camión, revisaba mi mochila, sólo traía libros y revistas. Me hacía falta mi computadora. Tomaba valor para preguntar por ella a una de las mujeres del comando y me decía que podía tomar agua y que mi computadora estaba debajo de la compañera que estaba muerta o dormía profundamente. 

Tomaba la computadora y la guardaba en la mochila. Subía al camión, entonces me quedaba claro que  viviría, que el comando respetaba mis pertenencias y que debía separarme de todo el mundo conocido para emprender con ellos un nuevo camino: el de la guerrilla.

Desperté atemorizada, pensando que no debí despertar por el susto y que mas bien debía regresar al sueño para ver de qué se trataba...


lunes, 11 de agosto de 2014

Agosto con a de acuerdos...

Y es aquí donde empieza. El cigarro mas dulce, la verdadera revolución, el transitar a ciegas. Empieza en ese murmuro que día a día nos pensará como el pudo ser.

Fue.

Este mundo empaquetado puso a nuestro alcance las más atractivas ofertas del mercado del amor. Ahora verás una milpa grandiosa; recogeremos los frutos de esta maravillosa estancia a bordo del viejo transbordador especial.

Regresamos al tiempo, estuvimos fuera un rato. No esperaba menos para mis añitos, este pequeño impulso de vida y la práctica pendiente de la verdadera autonomía.

Vencimos, estoy segura. Venceremos siempre.

Y todo este andar a cuestas apenas vacía su primera destilación. El veneno antes de llegar a la punta. Me deshice y estuvo así.

Nos quitamos esa venda de los ojos llamada hipocresía, moral y reflexión filosófica en turno.

Ahora seremos más los dos, refugiándonos apenas en la sombra del otro, como esas veces que las hormigas se acercan a los huizaches.

Simularé un perfecto proceso de celebración, de equilibrio y sobre todas las cosas de aprendizaje,

contundente y amoroso.


martes, 29 de julio de 2014

Tetris



La vida misma, Pedro.

Ahora sí te escribo desde la ciudad, la otra vez era San Luis y hasta hace poco Oaxaca e Hidalgo. Así ni cómo regresar, pensé. Pink Floyd nos acompaña. 

Supuse que no has apostado nada desde entonces, creo que yo tampoco. O tal vez sí, pero contadas veces y valieron la pena cada una a su modo. En una cosa no te equivocaste: "cada vez se siente menos", eso ibas diciendo mientras atravesamos la ciudadela la segunda vez que te vi. Entonces sí estaba muy triste. 

Me hizo gracia que me digas tristísima y desencaminada. Más bien la nostalgia se me ha pegado a los huesos. Verás, primero me senté a esperar casi un lustro entero, dividido en dos partes: en la primera parte cometí muchas idioteces, quise obligarme a creer en el amor doméstico, instalada en el pensamiento pragmático en turno, pero al final guardaba la clara sensación que mi vida se parecía mucho a un pastel mal cocinado. 

Por otro lado, en la misma primera parte, me leí de buena gana mucho de lo que me cayó en las manos, particularmente me gustaba perder horas en la vida de otros, leyendo sus tuits y micro universos; a veces atiné a entablar intercambios epistolares con hombres a los que admiré profundamente y supongo que quise todavía más. 

El punto fue que llegado el día esos amoríos virtuales eran eso, condena a no ser, improbabilidad, desuso, descostumbre, mal cálculo, leche deslactosada, retroviral de patente y lo que quieras sumar a la lista pues. Asumo que los autores se descubrían ilusionados de verdad sin nada en su corazón que ofrecerme. Bella contradicción. 

Y así, sin más, desaparecieron. Pienso que sentirse estúpido y amado, a quien sea que esto le pase, desorienta y mal viaja bastante.  La revolución (a la que se entra para no ganar, dices) a veces resulta mucho de beneficio para el militante común que colecciona amores libertarios como se coleccionan fanzines, pero nada más.

No sé si me estoy dando a entender, Pedro. Ahora mismo te escribo con la palabra que se configura después de hablar en espirales con gente valiosa, de voltear el mundo para encontrar asuntos bien básicos de supervivencia que tienen que ver sobre todo con el simple hecho de aceptarse a uno mismo. 

Estas líneas no quieren ser un juego de lenguaje confuso o retórica exquisita que me haga más interesante. Un día perderé chiste para todos, eso lo sé. Y no me preocupa. Más bien, mientras tanto, me propuse reventar cada burbuja de eso que se supone ser una buena mujer. 

En esto constó la segunda parte del lustro, en perderme nomás y las circunstancias ayudaron bastante. Perdí mi trabajo de oficinita sin sol, anduve un mes después en Canadá y regresé a la ciudad para corroborar cómo mi pseudo matrimonio (aunque bien nunca estuve casada) se había consumido por completo. Él se fue un rato y, a diferencia de otras muchas cosas, dolió muy poco; fue más un alivio y detonador de nuevos asombros. El camino de autoconocimiento ya avanzaba en otras direcciones, hacia adentro. 

Otros bailes llegaron, otras formas de resistir en cruel embate de lo cotidiano, otros dolores de pecho y almohadas apretadas bajo la noche que nada cuenta en invierno, otras noticias igual de peores sobre la salud de los más cercanos y así. Estuvo bien, el dolor enseña verdades genuinas, espero haberme transformado en una persona menos blandengue. 

Quizá ahora me crea más mis moralejas de animalitos, no lo sé. Un día sólo sentí necesidad de no estar periodos muy prolongados en la ciudad y cada que puedo me voy lo más lejos posible, a desdibujar los caminos que se me borran, pero cabal, hasta que no quede marca alguna, porque los recuerdos ocupan mucho espacio en el equipaje. 

Así me doy mis quienes contra el apego, en las carreteras, en solitario. 

Y sin prisa, tienes mucha razón, la prisa no sirve de nada. La última vez que hablé de ti a alguien primero dije que no tenía prisa y a la mañana siguiente cité aquello de "te tallarás el cuerpo con varios, ojalá que con muchos". Posteriormente transcribí al blog tu letra. 

¿Y tu libro? Lo visito frecuentemente, casi siempre en las malas, por encima de las buenas. Podría recitar de memoria algunos versos a estas alturas. 

Ese bálsamo de anormalidad nos mantiene vivos en algún planeta distante. Como se mantienen vivos José Cruz y la mujer liviana, los cínicos y la putas, la montaña y su eterna historia de amor con las nubes; la desdicha de todo el universo y bueno, usted me entiende. 

Año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.  Ciudad de México.


Lucía