lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Seremos?

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a lo mejor...

un día
que no piense demasiado en ti;




hoy

        no se puede







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martes, 9 de diciembre de 2014

Lucio

Todos estos días que la wasa se prestó a indignarnos o al revés, que se usó el #todossomoscompas y demás, tuve muy presente al compañero lucio. 

Compartí camino con el compañero lucio poco más de una hora allá en el sur. Lo que me contaba era fascinante, principalmente que en cierta temporada del año a los compañeros les da por comerse las mariposas que andan por ahí volando.

Y a juzgar por las palabras del compañero, son verdadero manjar en el monte.

Vale, pues eso. Éste fue un post con el ser-haciendo muy agradecido con lucio, por la tertulia, el auto, los años, su andar sin pasamontaño nomás para mostrarse cuando la noche era oscura y lejos se miraba el alba. 




sábado, 29 de noviembre de 2014

Tolsá 20:52

Hemos comido la ira en la misma mesa
y visto al pueblo sacudirse la dignidad.

Las lunas de noviembre fueron la siempre guía
de un corazón que no deja de latir,
aunque nos repriman,
aunque nos desaparezcan,
aunque nos.

Unos compas resistiendo.

Decenas de miles escupiendo al miedo.

Cuarenta y tres. Once. Dos.

Y todavía no has visto nada.

El acuerdo fue acuerdo, el regreso fue regreso.

Luego vino el robo de ternura a mansalva.

Nos hemos robado un pedacito de piel sin para qués.

Se me está acabando el tiempo para decirte
lo que sé que escuchas en mis ojos.

Estás ahí
todavía dormido,
el calor aún distante se aproxima a la Tierra
en sus fragmentos de nube.

Cobijo tu ser
haciendo manto con los últimos temblores.

Tu risa es la música que baja como neblina sobre mi ánimo.

Ahuyentamos el frío todavía necesario para abrazarnos
y abrazarnos.


viernes, 21 de noviembre de 2014

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Un día que haga ternura te diré.

Te tomaré de la mano que ahora tiene ampollas y moretones.

Contaré la angustia que es huir de una horda de monstruos con las agujetas desamarradas.

Quizá te sonreiré menos pero más honesto, o más sensato, o más cansado.

Un día muy pero muy muy lejano, quizá de ancianos.

O quizá cuando dobles a la vuelta de la esquina desapareciendo con el infinito instante.

Moriré por ese día que haga soleado o lluvia, o simplemente silencio.

Esperaré hasta tarde, saldrá la luna, contaremos estrellas en vez de muertos.

Arrimados a las vías de un tren.

Te juro que ese día existe.

No tarda.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Notita antes de arruyar bestias internas

Constato que soy más antisocial que nunca en la vida y aburrida. 

Estoy a tres días de cerrar un festival más, uno que para mí fue muy importante. Que se construyó con la voluntad del trabajo colectivo y que ha tenido altibajos históricos.

Hay cierta doble moral en todo esto porque lo disfrutable no es disfrutable. Más allá de nuestras narices siguen faltando nuestros 43 de Ayotzi. Y cuarenta y tres significa miles y miles, una montaña fosa común gigantesca de la que se asoma un rabito apenas, la punta del iceberg.

Resumidas cuentas estoy agradecida, el año pasado todo era más caótico y problemático y azotado. Ahora hay calma interna, tengo esa impresión.

Pero también siento mucha nostalgia porque al finalizar la función de cine pues la realidad ahí está, impenetrable, desorbitante, triste al fin con todo esto que pasa y que tanto nos arrebata: amores, recuerdos, posibilidades de maestros, posibilidades de sueños

posibilidades de familia

posibilidades de que esto levante


posibilidades de aparecer por ahí


con vida

infinita

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martes, 14 de octubre de 2014

¿Y qué hacer?

Otra breve y todavía más insignificante nota nocturna.

Cuando pasa el tiempo, su correlación de fuerzas cósmicas y el espacio queda no tan vacío, sobre todo cuando la necedad un día se rinde, suceden cosas.

Por ejemplo, aquel muchacho que un día quisiste con tanto empeño hace contigo un pacto, uno muy chiquito, un día allá en el desierto o vía skype.

Y se prometen que nada harán para enmendar lo que no tiene remedio.

Primero se guarda la remota sensación que todo está perdido y ese todo quieren decir cinco años de duro y dale y que nada ya no te quiero.

Pero a la mañana siguiente, esos dos seres humanos estaban trabajando como dos oficinistas, uno más encubierto que la otra, en un proyecto común, con sus dudas y malestares, despistes y franquezas porque Benedetti.

Y porque agradezco mucho ese latido balajú que todavía baila son jarocho de buenas entre tanto pendiente, entre tanto qué dirán.

El trabajo a un costado de los que amo me es indispensable...

sábado, 11 de octubre de 2014

2:11

Escribo de madrugada para hablar con mis fantasmas. No tenía esta sensación de batalla perdida desde 2010, uno de los años más violentos y sanguinarios que recuerde en 27 años que tengo.

Hace poco escribí un post que titulé "soñé que me llevaba la guerrilla pero a lo mejor eran las autodefensas" y eso a lo largo del día me tuvo mal.

Por bobo que parezca guardo la sospecha de una visión en sueños que no fue lo suficientemente considerada.

Una pesadilla lúcida dijo aquél.

El ahora se me va con dificultades para conciliar el sueño. Me siento responsable por mucho de lo que pasa en este país y específicamente por mis maneras de incidir en la realidad inmediata, de manera personal y colectiva.

Algo llama a la soledad de selva y el espíritu juglar. Algo que además existe, está documentado en recientes feeds que llegaron a mis ojos de cualquier manera.

Temo y siento rabia. Pero más lo segundo.

No estoy deprimida, esa sería la respuesta fácil, pero no. Aunque parezca difícil creerlo me siento capaz de algo que no logro descifrar a ciencia cierta.

Siento frío.

Un eclipse estrella de la muerte en la luna y en el pecho.

La conciencia clara de la guerra y su secuela.

Nuestro mejor marakame y nahual nos cuide.