martes, 8 de abril de 2014

El mundo se autodestruye

Siempre he propuesto que la vida grupal espanta, por lo menos poniendo en perspectiva el contexto neofascista que caracteriza al post-capitalismo del siglo xxi.

No, no es cómoda. No, no es grata. No, no es agradable.

¿Entonces por qué nos esforzamos en construir lazos solidarios y colectividades?

Un escalón arriba del ocio está la respuesta, pero deberíamos partir de cierto punto en particular: la solución a todas nuestras preguntas no es socialista. No convive en una comuna con nuestros gatitos y perros y novios y novias.

A mí se me rompe el corazón cuando pasan los meses y las bonitas amistades que dieron paso a imaginarnos otro esquema de vida, coinciden con uno únicamente un par de veces al mes, en asamblea.

Desde mi punto de vista una afectividad saludable es necesaria. Repoblar el mundo de amor es obligatorio. La ternura hacia los de adentro y la rabia hacia los de afuera es irreductible. 

Hay que insistir, mundo autoinmune. 


jueves, 3 de abril de 2014

Final cut

No es fácil despedirse de aquello que nos nutre el espíritu desde bien abajo. Se acabó el invierno y sus mareas y constelaciones, seguro para dar paso a nuevas cosas igual de geniales.

Hay que seguir trabajando. El cuerpo quiere seguir protestando y construyendo y habitando la palabra posibilidad. El encuentro es posible. La magia es posible. Las conexiones son posibles.

Echaré de menos su palidez unos días más. Y en un suspiro lleno de asombro intentaré descolgar nuestras extrañas cercanías de los calendarios.

Las transiciones son así, que nos queden y allá una mañana llena de neblina nos acumule en un infinito

     instante.


martes, 1 de abril de 2014

El día a día

...


este es mi día a día 
mi cotidiano
esa casa grande 
diurna-nocturna
sístole-diástole

es mi día a día
es sagrado
como esos amores
y esos rincones
en los que no pude
sino llegar 
de madrugada
a solas 

en medio de la nada
para escuchar
cómo los pájaros
cantaban

...

es mi día a día
el necio debate
pasado-presente

el sueño recurrente
de temblores
miedos
y olvidos
y alborotos

...

es mi día a día
la enloquecida manera
en que sobrevivo

una entropía
dos caos
tres posibilidades

inútiles números
otras historias

utopías tristes

girones de niebla

soledades a oscuras

lejanías inciertas

peores trayectos


...


es mi día a día
respira y se abre
como aquella vez
que casi te amaba

o aquella otra
que siempre quise

en lo indeleble 
de la memoria

lunes, 17 de marzo de 2014

Recuerdo 72137

¿Por qué hay días así de geniales?

Bien, haré una nota al respecto.

Estábamos hace unos años metidos en ese coche blanco que se desmadró no sé dónde. Ya habíamos salido de San Pablo, de estar con Naye y sus hermanos.

Él traía en su guantera una bolsa con cartones de lsd. Me adelanté y cometí la babosada de pedir muchos días así de geniales. 

Luego él salió con el reality check: "no todos los días pueden ser así" (de geniales).

Creo que lo entendí y al pasar de los años me doy tiempo para ir a los mariposarios con mis amigos, me doy tiempo para tomar el sol en Chapultepec, o para transitarlo de noche a escondidas de los vigilantes. 

También me doy chance de convencer a la gente que quiero de insistir en sus talentos aunque la cámara para ejecutarlos cueste mucho varo. Me doy tiempo para que la mamá de mis carnalitos nos haga tortas geniales de almuerzo.

Avanzo los metrobuses con una guitarrita azul y una caja de chocolates. Uso el metro escuchando rap bien fuerte y fantaseo. Uso gafas negras. 

Llego a la casa del colectivo para ver en qué se puede ir avanzando. Últimamente pienso muchas cosas en grupal y recuerdo con agradecimiento y cierta nostalgia todas las enseñanzas del morro del coche blanco.

Es verdad: no todos los días pueden ser así de geniales.



martes, 11 de marzo de 2014

La resistencia...

La resistencia de los pueblos claro que nos da vueltas, y que nos siga dando vueltas que nos toca a nosotros abrir en el ahora el tiempo que se expande hacia el centro de si mismo
por donde regresamos al alba. 

Te agradezco aun más tu palabra que se esfuerza, como se esforzaron aquellos en la montaña, por encontrar el tacto, la superficie donde se palpa el oscuro latir de la esperanza. 

Salud! Por una larga caminata en la selva del lenguaje.

JUAN MANUEL SEPÚLVEDA